La cicatriz es algo inseparable de la cirugía, una parte del proceso de curación del cuerpo. No hay cirugía sin cicatriz, aunque ésta sea mínima o quede escondida. Las cicatrices – pese a que la tendencia es a que cada día sean más cortas y traten de hacerse en lugares poco visibles– son una realidad, y se debe contar con ellas en el momento en que se toma la decisión de someterse a una operación.

La cicatrización es un proceso que no termina cuando el cirujano finaliza la sutura, sino que es un proceso largo que se prolonga durante meses, siempre dependiendo del tipo de intervención e incisión. En un primer momento las cicatrices suelen ser rosadas y notorias, pero con el transcurso del tiempo van atenuándose y blanqueándose.

El proceso de cicatrización consta de dos fases comunes: la fase productiva y la fase de maduración de la cicatriz. Desde el primer momento de una herida el organismo encamina sus esfuerzos a limpiar los tejidos y procurar el cierre. Es la llamada fase productiva. Este fase dura unos tres meses, durante ella acuden a la herida gran cantidad de células con la finalidad de cerrar la pérdida de continuidad de los tejidos. En la segunda fase –maduración de la cicatriz– las células desaparecen, las fibras de colágeno se orientan y la cicatriz se blanquea y aplana.

La calidad de la cicatriz no depende de la actuación del cirujano – siempre que éste actúe correctamente– sino de las características genéticas del paciente. La labor del cirujano se limita a disponer los tejidos en la mejor situación posible para que la naturaleza cumpla su función lo mejor posible. Esto no quiere decir que durante el proceso de cicatrización no se pueda influir para encauzar el mismo a un mejor resultado estético.

¿Se puede eliminar una cicatriz?

Se puede actuar sobre la cicatriz con distintos medios: presoterapia, infiltraciones, administración de medicamentos, resutura de la cicatriz (rehacer la cicatriz uniendo los bordes de piel en una forma mucho más detallada), o empleando instrumentos para remover las capas superficiales de la piel, como son el láser, la dermoabrasión o la Micro abrasión.

Estos procedimiento deben hacerse, sobre todo, durante la fase productiva, por lo que se hace imprescindible el control periódico por parte de un cirujano plástico cualificado.