Paciente: “Doctor, siento dolor siempre que realizo determinado movimiento”.

Doctor: “Pues trate de evitarlo”.

Aunque resulte obvio, es un consejo que solemos dar los cirujanos plásticos a nuestros pacientes tras una intervención. El dolor es un excelente indicador de aquellas actividades que deben evitarse o limitarse durante la recuperación. El lema de “sin dolor no hay gloria” no se aplica al campo de la cirugía. Algunos dolores son inevitables, pero si sientes molestias cuando levantas las manos por encima de la cabeza, por poner un ejemplo, lo mejor es dejar de hacerlo.

Para hacer frente a las molestias tras la cirugía no basta con tomar medicamentos para aliviar el dolor, hay una serie de estrategias adicionales que si se siguen, pueden aliviar el malestar post intervención:

Adelántese al dolor

No hay que esperar a que el dolor sea insoportable para tomar la medicación. Si el paciente no sigue al pie de la letra los tiempos prescritos por su cirujano será mucho más difícil eliminar esa sensación tan desagradable, ya que el medicamento tarda en ser absorbido por el cuerpo. A medida que el paciente mejora, se puede extender el tiempo entre las dosis hasta que se puede dejar de consumir por completo.

Hay que reducir el estrés

El estrés es el gran enemigo del dolor. Un aumento del nivel de estrés puede suponer un aumento de la sensación de dolor. La cirugía, inevitablemente, causa estrés físico, en cambio, el estrés emocional puede ser minimizado. Hay que evitar situaciones, incluso personas, que puedan aumentar el nivel de estrés durante los primeros días de la recuperación. Las técnicas y los ejercicios de respiración y relajación profunda son muy beneficiosos.

Es importante dormir bien

Dormir lo suficiente ayuda a mejorar la capacidad para lidiar con el dolor, acelera la curación y reduce el malestar. Hay que combinar una buena posición y una correcta medicación. Por ejemplo, tras una liposucción o una rinoplastia el paciente debe dormir siempre boca arriba y utilizar almohadas adecuadas.

Hay que aumentar la actividad física poco a poco

Cuando uno se está recuperando de una cirugía y comienza a sentirse mejor puede pensar que ya está preparado para regresar a sus actividades normales. Por desgracia, muchos pacientes se engañan y fuerzan más de la cuenta, ralentizando el proceso de recuperación. Hay que ir aumentando la actividad física lentamente -unos minutos al día- hasta que se pueda recuperar la rutina plenamente. Tampoco es bueno caer en el sedentarismo. Levantarse y caminar cada hora ayuda a evitar la rigidez, y reduce el riesgo de desarrollar coágulos de sangre.

Si tiene alguna duda sobre el proceso previo y posterior a una intervención de cirugía estética no dude en consultarnos.