A medida que pasan los años nuestro cuerpo va experimentando una serie de procesos fisiológicos que llevan al envejecimiento del mismo. El envejecimiento puede seguir su curso natural o acelerarse por agentes tanto internos como externos. En el caso concreto de la piel, el envejecimiento se manifiesta mediante la disminución del metabolismo celular, la disminución y el descenso de la producción de elastina y colágeno, la disminución del número de fibroblastos, así como la disminución en la velocidad y capacidad de recambio celular.

Cuando la elastina y el colágeno, sustancia fundamental que proporciona una estructura de apoyo para los diversos tejidos del cuerpo, como los huesos, los músculos, los ligamentos…, comienzan a disminuir, aparecen las arrugas, la temida flaccidez y el adelgazamiento de la piel… un problema estético que afecta tanto a hombres como a mujeres.

Para mejorar y combatir el problema del envejecimiento existen diferentes tratamientos, uno de los más destacados es la radiofrecuencia. Un sistema mediante el que se consigue calentar nuestra piel en profundidad así como la grasa subcutánea, de manera que se activan circuitos fisiológicos que consiguen:

– Mejorar nuestro drenaje linfático

– Estimular los fibroblastos para mejorar la producción de colágeno tanto a nivel cutáneo como subcutáneo, mejorando el aspecto de toda la zona tratada

– Reducción de la grasa a nivel profundo

– Mejora de la microcirculación

– Alisar y tensar la piel de cara, cuello y escote

– Reducción del contorno de los brazos, muslos, flancos y glúteos

El proceso es sencillo y no suele haber problemas de tolerancia por parte del paciente, no se precisa de anestesia para su aplicación. Se suele realizar una sesión a la semana durante al menos 5 a 8 semanas. A los 6 meses del fin del tratamiento se precisa de una o dos sesiones adicionales de recuerdo. El tiempo de duración de cada sesión es variable, en función de las características propias de cada paciente y de la zona a tratar, oscilando entre 10 minutos y una hora. Tras la realización del tratamiento se aplican cremas reafirmantes, ya que la piel se encuentra más predispuesta a la absorción de las mismas, mejorando así su efectividad. La radiofrecuencia no solo efectiva para combatir la flaccidez, también está indicada en casos de celulitis para reducir el aspecto de “piel de naranja” tan característico de esta alteración.

La combinación con otras técnicas contribuirá a mejorar los resultados obtenidos, ya que no debemos olvidar que la flaccidez es un problema complejo con varios elementos como agentes causantes.

Dr. Julio Terrén, cirujano plástico