Los pacientes necesitan prestar especial atención a su alimentación tanto antes como después de la cirugía. Una buena nutrición previa es esencial para acelerar la cicatrización de las heridas, para reducir el riesgo de infección y para optimizar los resultados obtenidos. La cirugía estética suele ser electiva, lo que permite contar con un tiempo de preparación adecuado. La preparación para la cirugía debe comenzar, al menos, un mes antes del procedimiento.

El aumento de la demanda de nutrientes durante y después de la cirugía requiere una nutrición óptima a través de una dieta personalizada y una suplementación adecuada. La deficiencia de proteínas, por ejemplo, afecta a la cicatrización de las heridas, ya que las proteínas son necesarias para la proliferación de fibroblastos, para la formación de nuevos vasos sanguíneos y para la producción de colágeno. Aparte de ser muy útiles para la curación de las heridas, las proteínas son esenciales para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico y del sistema nervioso central.

Lo ideal sería que las mujeres consumiesen 1.2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día y los hombres 1.5 g. como mínimo. Las mejores fuentes de proteínas son las carnes orgánicas magras, el pescado, los huevos y las fuentes vegetales como pueden ser las nueces, las semillas, los productos derivados de la soja o la quinoa.

El estrés de la cirugía aumenta los radicales libres que pueden dañar el tejido y retrasar la curación. Los antioxidantes como la vitamina C, la vitamina A, el selenio, la coenzima Q10 -también conocida como ubiquinona- y el manganeso proporcionan protección contra el daño causado por los radicales libres. Las frutas y las verduras son ricas fuentes de antioxidantes. Es recomendable que los pacientes consuman un mínimo de cinco frutas y/o hortalizas orgánicas a lo largo del día. Se puede complementar esta ingesta de frutas y verduras con un complejo antioxidante de calidad.

¿Qué alimentos deben evitarse?

Hay ciertos alimentos que deben evitarse antes de cualquier intervención estética, ya que pueden interferir con la anestesia, el tiempo de sangrado, la función inmune y el tiempo de curación.

Los alimentos altos en azúcar refinado o con un índice glucémico alto pueden suprimir la función inmune y favorecer la inflamación. El Omega 3 también puede aumentar el tiempo de sangrado. Los pacientes deben apostar por la carne roja magra, que contiene ácido araquidónico; un ácido graso que ayuda a la correcta formación, regeneración y mantenimiento de la estructura de las células, tejidos y órganos de nuestro cuerpo.

Vitaminas como la E, C, K, B, y todos los suplementos de hierbas deben dejar de consumirse una semana antes de la cirugía. El té verde, la cayena, el ajo, el jengibre, los tomates, las patatas y las berenjenas puede afectar a la anestesia y al tiempo de sangrado. También deben evitarse las neurotoxinas como el alcohol o la cafeína.

El día anterior a la cirugía se debe apostar por alimentos ligeros, de fácil digestión; es recomendable cenar, al menos, tres horas antes de irse a la cama, evitando comidas grasas y el consumo de alcohol.