La cirugía de nariz o rinoplastia es la técnica quirúrgica que se encarga de mejorar las proporciones de la nariz con respecto a la cara. También se utiliza para corregir problemas de respiración causados ​​por defectos estructurales en la zona nasal. Se realiza con diferentes objetivos:

  • Modificar el tamaño de la nariz para recuperar el equilibrio facial
  • Cambiar la anchura en el puente o el tamaño y la posición de las aletas
  • Corregir la desviación del tabique nasal o la asimetría nasal
  • Minimizar la giba nasal o “caballete” prominente
  • Modificar la punta de la nariz que puede ampliarse al ser demasiado estrecha o modificarse al estar caída o ser demasiado ancha

Aunque la técnica que se emplea es la misma a la hora de intervenir a hombres y mujeres, existen bastantes diferencias tanto en los criterios estéticos que debe tener en cuenta el cirujano, como en la anatomía de la nariz entre ambos sexos.

Normalmente, las narices de los hombres tienden a ser más prominentes que las de las mujeres, con un puente más alto y unos cartílagos más rígidos y amplios. Los hombres tienden a tener una piel más gruesa en la nariz, con un soporte óseo más fuerte, que guarda relación con el tamaño del esqueleto facial.

La nariz de la mujer está más definida y es más delicada en comparación con la nariz masculina: es más respingona y tiene una punta más fina. Puede ser ligeramente más corta que la del hombre.

Según el origen étnico puede haber grandes diferencias en el ancho nasal, dorsal, en el posicionamiento de la joroba y en el ángulo labio-columelar.

¿Qué resultados persiguen hombres y mujeres?

La segunda gran diferencia entre hombres y mujeres es el resultado final deseado tras una rinoplastia. Existen grandes diferencias en la “nariz ideal” para cada género.

La mayoría de los hombres prefieren un dorso nasal recto, que imprime más carácter y fuerza al rostro, mientras que las mujeres apuestan por un dorso más curvado, que aporta una apariencia delicada y femenina.

Para los hombres, la punta de la nariz suele ser menos fina y delgada que en la mujer, y se coloca con un ángulo entre el labio superior y la nariz comprendido entre 90 y 95 grados.

Las mujeres prefieren una nariz más pequeña; a menudo con una punta más girado hacia arriba. Muchas prefieren realizarse una muesca sutil a lo largo del puente, justo encima de la punta. Esta característica no es deseable en los hombres, ya que hace que hace la punta más femenina.

En una mujer la longitud de la nariz es inferior a la del hombre. Normalmente debe arrancar a la altura, o un poco por debajo, del pliegue que forma el párpado superior. La nariz del hombre puede iniciarse por encima.

El paciente que decide someterse a una rinoplastia debe estar preparado y tener muy claro el objetivo estético que persigue. Consultar  imágenes del ante y el después de operaciones puede ayudar a clarificar esos objetivos.